9 octubre 2026
Fotografía de espíritus: cómo hacer apariciones con una cámara analógica
El 31 de octubre celebramos la Castanyada con un taller flash para aprender cómo los fotógrafos del siglo XIX fabricaban apariciones: exposiciones largas, dobles exposiciones y mucha oscuridad.
A finales del siglo XIX, la fotografía era la prueba de que algo había ocurrido. En pleno auge del espiritismo, algunos fotógrafos convirtieron esa confianza en negocio: aseguraban que podían retratar a los muertos junto a los vivos, y muchas familias en duelo pagaban por tener una imagen. La mayoría eran fraudes —algunos de aquellos «espíritus» resultaron ser personas vivas—, pero todos usaban los mismos recursos: el tiempo de exposición, la doble exposición y la luz. Exactamente lo que trabaja la fotografía química, lo que hoy llaman analógica.
El sábado 31 de octubre, por la Castanyada, le dedicamos un taller flash de tres horas. Es una excusa para jugar con la cámara de noche y, de paso, entender de dónde viene buena parte de los trucos de la fotografía.
Un fraude que dejó una lección técnica
El fotógrafo de espíritus más célebre fue William H. Mumler, un joyero de Boston que en 1861 publicó el retrato del «fantasma» de un primo muerto y acabó fotografiando personajes como Mary Todd Lincoln. En 1869 lo juzgaron por fraude en Nueva York: algunos de los espíritus que había retratado eran personas vivas que fueron a declarar en el juicio. Lo absolvieron, pero la técnica quedó al descubierto.
Sus métodos son los nuestros. Se hacía una primera exposición del difunto con un fondo oscuro, se volvía a tapar la placa y, encima, se exponía el retrato del vivo. O bien el «fantasma» se movía durante una exposición de varios segundos, de manera que su silueta quedaba vaporosa mientras el resto de la escena era nítida. Hoy, con una cámara con tiempo B o exposición múltiple, todo esto se puede hacer sin ningún truco.
Tres horas para hacer apariciones
Empezamos con la historia y los ejemplos reales, y enseguida pasamos a la práctica. En la Nau Bostik bajamos la luz, montamos trípodes, repartimos linternas, sábanas y vestuario, y empezamos a hacer aparecer figuras. Trabajaremos la figura fantasma con exposiciones largas, la doble exposición dentro de la cámara y la luz pintada con linterna.
Cada alumno se lleva un carrete de blanco y negro, que se puede revelar con nosotros en una sesión posterior. El maquillaje y la caracterización corren a cargo de cada uno: cuanto más trabajado, mejor.
Lo hacemos como lo que es: un juego con la luz y una lección de historia de la fotografía. No como una prueba de nada. Si alguien pregunta cómo lo has hecho, explicarlo es la mejor parte.
Inscripciones
Sábado 31 de octubre, de 19 a 22 h, en la Nau Bostik. 8 plazas y 60 €, con un carrete de blanco y negro incluido. Si tienes una cámara con tiempo B o exposición múltiple, tráela; si no, te prestamos una.
Para reservar tu plaza, escríbenos y encontrarás todos los detalles en la ficha del taller. Si después quieres revelar el carrete, puedes hacerlo en el taller de Revelado de película B/N y, si quieres llegar hasta el papel, con el de copias en papel.
Referencias
- Clément Chéroux et al., The Perfect Medium: Photography and the Occult (Metropolitan Museum of Art, 2005).
- Peter Manseau, The Apparitionists: A Tale of Phantoms, Fraud, Photography and the Man Who Captured Lincoln’s Ghost (Houghton Mifflin Harcourt, 2017).
- Spirit photography i William H. Mumler, a la Wikipedia anglesa.